¿Estamos orientando o desorientando frente al consumo de sustancias psicoactivas por parte de los menores de edad?

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Por:
Leonardo Aja Eslava
Psicólogo Forense y Experto en Drogodependencias

 

El tema del consumo de sustancias psicoactivas (SPA) por parte de los menores de edad se ha tornado algo bastante candente, más con los diversos hechos acaecidos recientemente. Algunos de ellos se relacionan con la muerte de un joven de 14 años involucrado aparentemente en hechos de consumo de sustancias.

Pienso en los padres de ese joven que han de estar en una situación de desconsuelo total y muy probablemente se estarán haciendo la pregunta: “¿Será que la muerte de nuestro hijo habrá valido la pena para generar consciencia? ¿Cuántos más tendrán que morir?”.

Una parte de las múltiples acciones frente al grave problema de salud pública que representa el consumo de SPA, corresponde a las labores de prevención de riesgos y promoción de la salud. Así entonces, las acciones de prevención han de ser abordadas desde diferentes escenarios y por múltiples agentes. Las entidades especializadas en el tema, suelen ser percibidas como líderes de opinión y sus puntos de vista son muy tenidos en cuenta. Pero, ¿qué sucede cuando hay puntos de vista seriamente encontrados?

Esto es lo que ocurre entre dos entidades, la Corporación Nuevos Rumbos y la Corporación Acción Técnica Social (ATS). Si bien la Corporación Buscando Animo no cumple funciones de regulador o algo que se le asemeje, no por ello podemos apartarnos del debate tan sensible y manifestar nuestra posición. Para ello, nos dimos a la tarea de hacer un análisis lógico estructural de contenido sobre dos publicaciones, una realizada en el periódico “El Tiempo” el día 25 de mayo de 2015, titulado “Diez señales que le indican que su hijo puede estar drogándose”. Para el desarrollo de esta nota, el medio entrevistó al Dr. Augusto Pérez Gómez, director de la Corporación Nuevos Rumbos y a María Mercedes Dueñas, jefa del área de reducción del consumo de drogas de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). La otra publicación que analizamos, fue un comunicado de prensa de la Corporación ATS en respuesta al artículo previamente mencionado que apareció en su sitio web, titulado “En respuesta al artículo del diario El Tiempo: “Diez señales que le indican que su hijo se está drogando” escrito por la antropóloga Ángela Jiménez, funcionaria de la entidad.

Como marco de referencia, el artículo periodístico siempre pone como población sobre la cual se habla, a los menores de 18 años y acudió a la voz de dos personas expertas y conocedoras del tema, el Dr. Pérez y la Dra. Dueñas.

Lo primero que llamó nuestra atención fue el título mismo de la publicación de ATS, presentándose como “En respuesta…”. ¿Acaso algo de lo dicho en el artículo de “El Tiempo” iba dirigido hacia ATS en algún sentido? Para nada, ni siquiera los mencionan directamente a ellos o a la labor que desarrollan.

De otra parte, cuando Jiménez enfrenta las señales con los factores al subtitular “Diez Señales vs. Diez Factores” es claramente un error de jerarquías en los campos de dominio semántico. Perfectamente se puede hablar de los factores (categoría nivel 1) y de las señales (categoría nivel 2 o 3), es decir, factores y señales, no son excluyentes.

Miremos un paralelo de algunos de los puntos presentados.

Argumentos del Dr. Pérez (Nuevos Rumbos) Contra argumentos de Jiménez (ATS)
Propósito del artículo: Enseñarle a los padres a identificar cambios de conducta de sus hijos. Aquí se señala el ‘tipo de abordaje’ que es un tipo de prevención parental con indicación de estrategias que Jiménez no lo detecta pero si reclama.

El escenario que el Dr. Pérez propone es el de familias colombianas en el cuidado parental de adolescentes; no el de consumidores en situación de calle, en el que el tema de Dignidad, Derechos Humanos y otros factores de sanidad deben recibir un mayor énfasis.

En su inicio Jiménez se identifica con el propósito del Dr. Pérez, pues dice:

“Este artículo es un ejercicio de exploración acerca de las señales que deben tener en cuenta los adultos hacia comportamientos de riesgo que impiden el desarrollo integral de menores de edad a su cargo.” Dice además: “hacen alusión a las alertas que se pueden encender cuando se inician consumos a muy temprana edad o se da el paso de consumos recreativos, experimentales o habituales hacia consumos problemáticos.”

La justificación del artículo se da cuando el Dr. Pérez identifica la dicotomía existente entre las percepciones de los padres sobre el posible consumo de drogas de sus hijos, y lo que dice la experiencia de los expertos.  Señala HECHOS de los que se pueden inferir conductas de los hijos y proponer estrategias para los padres. Jiménez saca conclusiones no probadas al aseverar que las recomendaciones de Pérez son prácticas autoritarias en contra de la política mundial de drogas. Al hacer afirmaciones sin fundamento, le resta credibilidad a su trabajo.

Al parecer no leyó que hay acuerdo entre Pérez y Dueñas en los puntos de vista presentados. Si la oficina de UNODC no es un vocero de la política mundial de drogas, ¿Cuál es el referente al que acude Jiménez para decir que Pérez se aparta de las políticas mundiales?

La señal 1 del Dr. Pérez menciona el cambio abrupto de amigos. El Dr. Pérez señala el hecho, no como se llega a él.

 

El factor 1 de Jiménez se refiere a cómo se llega a la elección de los amigos: por la percepciones de los hijos sobre el hogar. Por lo tanto, su contra argumento es más un complemento a lo dicho por Pérez.
Señales 2 y 3. Pérez propone una vieja estrategia policial; seguirle  el rastro al dinero y los objetos robados. Jiménez insiste en ‘factores de protección’. Evitar el chalequeo y ponerlo en evidencia es uno de ellos. Por otra parte, no señala cuáles pueden ser esas estrategias.
Señales 4 y 5. Observar cambios de hábitos y ánimo. Sigue haciendo mención de factores de protección, pero discursivamente no contradice ni se opone a las señales presentadas por Pérez. Si no se oponen, entonces, ¿Por qué es contra argumento?
Señal 6. Mentiras frecuentes. Se pone en evidencia la falta de claridad en explicar en dónde o con quién se encontraba. Se sigue manteniendo la mención de factores sin oponer argumento contradictor.
Señal 7. Pérez habla de cambios de  hábitos de aseo como posible indicador de baja autoestima y consumo de droga. Esto no es autoritarismo, sino verificación. “Los jóvenes son…” es la típica formula gramatical del prejuicio. Las inversiones que no hacen en ropa las pueden estar haciendo en música o libros. Aquí igualmente hay que considerar que muchas de las “pintas” asociadas a culturas juveniles o estéticas musicales, son consideradas por los adultos como atentados a la elegancia.

 

No entendemos como se vincula el inicio del artículo de El Tiempo con esta señal que Jiménez intenta contradecir. Pero atendiendo a lo escrito por ella: Se le concede la razón a Jiménez al señalar el peligro de la generalización con la frase “Los jóvenes…”, pero parece obviar el ajuste que hace el periodista cuando dice “A los 12 años, muchos escolares…”.

 

De otra parte, Pérez se refiere al descuido personal y desaseo, jamás hace referencia a las indumentarias de los jóvenes, por lo tanto, Jiménez le adjudica a Pérez cosas que él no ha dicho. Es Jiménez la que hace interpretaciones sobre la lectura que hacen algunos (o muchos) adultos sobre las “pintas” de algunos (o muchos) jóvenes.

 

Si queremos cambiar de contexto, sería interesante preguntarle a un médico veterinario acerca del desaseo en un perro o un gato: Dirá que es una señal de que el animal está enfermo, porque ellos siempre procuran mantenerse aseados. Algo similar ocurre en los peces, los reptiles y muchos más animales. Es a esto a lo que hace referencia Pérez, no a las indumentarias.

Señal 8. CAMBIO en el rendimiento escolar. “Asociada a familias con bajos lazos de afecto y vínculos de confianza.”

 

Jiménez lo quiere asociar con “bajos lazos de afecto y vínculos de confianza,” pero hay muchos otros factores. Olvida que el bajo rendimiento escolar es un indicador presente en muchas otras situaciones: abuso sexual, acoso escolar, maltrato infantil, depresión.

Señal 9. Períodos inexplicables de enfermedad. “Aquí también vemos una generalización prejuiciosa contenida en ésta como en otras señales hacia los jóvenes. Esta es una señal de paso a consumos problemáticos o de excusas para poder tener espacios de libertad.”

 

Nuevamente no es claro dónde está el prejuicio. Además, la respuesta de Jiménez es contradictoria. Dice que “esta es una señal de paso a consumos problemáticos” lo cual no se aleja de lo presentado por Pérez, pero al manifestar la disyuntiva con la posibilidad de espacios de libertad, confunde más que aclarar. ¿Al fin que es según ella?

Señal 10, ruptura de lazos familiares, Pérez la diferencia entre mantenimiento de vínculos y ruptura total como señal de algo grave que no determina. “Existen tipos de familias autoritarias, con conceptos morales muy fuertes o adscritas a cultos religiosos que imponen controles represivos y violentos, de las cuales distanciarse es una opción”.

 

Hay varios problemas aquí. Efectivamente puede haber jóvenes que en el marco de las familias que describen Jiménez, tomen distancia de sus padres, pero eso no explica en su totalidad lo que sucede cuando hay situaciones de consumo y efectivamente hay también rompimiento de lazos familiares. Es decir, lo dicho por Jiménez puede ser una explicación, peor no es la única. Y nuevamente, Pérez siempre ha estado señalando hecho y descriptores, no se explaya en mostrar la explicación de cada uno de ellos.

 

Qué hacer
Nuestras observaciones Soluciones De Jiménez
Confronte: Si tiene sospechas o dudas, no se quede callado; siéntese inmediatamente con su hijo y confróntelo sin agresividad, simplemente charlando.

 

Primero, Jiménez olvida un cuarto estilo de crianza que no es menos importante: el negligente.

 

Segundo, no es claro ni evidente como concluye que las señales y recomendaciones que menciona el Dr. Pérez son una representación enmarcadas en un estilo autoritario.

 

Tercero, es claro que Jiménez en su formación de antropóloga desconoce absolutamente principios de valoración clínica, de ahí su error de arranque al contraponer las señales con los factores.

“Existen tres patrones o estilos de crianza de los padres, que son: autoritario (represivo, coercitivo), permisivo y con autoridad (democrático, fortalecedor).

 

Las recomendaciones de qué hacer, aluden a estilos de crianza autoritarios. No promovemos patrones permisivos, sino aquellos donde se aplica un patrón de crianza “con autoridad”. De alguna manera si existen lazos de comunicación en el marco de una crianza democrática y fortalecedora, no estaríamos preguntándonos por señales, sino que sabríamos por nuestros propios hijos en que fase de exploración del mundo se encuentran.

Información. Tenga claro que mientras sus hijos no sean mayores de edad, usted debe saber siempre dónde y con quién están. Eso debe ser una exigencia permanente.

 

Al parecer Jiménez olvida que Pérez acude a potestades respaldadas por la ley

Esta es una recomendación incompleta, pues informarse debería apuntar a contar con datos y evidencia sustentada, que permita la formación de un pensamiento crítico al interior de las familias.

El derecho a la privacidad tiene un límite, como cualquier derecho. En el caso de menores de 18 años, la Corte Constitucional ha dictaminado que, para su protección,  los padres tienen la OBLIGACIÓN, como responsables legales, de ‘monitorear’ ese derecho. Jiménez utiliza la falacia ‘ad misericordiam’ (acudir a la compasión) para intentar soslayar el argumento jurídico de responsabilidad de los padres en la supervisión efectiva de los hijos.

Por demás, es claro que las pruebas de toxicología no tienen la pretensión de determinar el tipo de consumo que desarrolla la persona.

Es especulativa y sin evidencias toda su disertación acerca del estigma, la afectación de la autoestima y terminar en centros de rehabilitación y sistema penal, por realizar una prueba de toxicología.

Jiménez debería conocer cuáles son las situaciones en donde la ley si permite la realización de pruebas de toxicología, por lo tanto, está acudiendo al error que tanto critica: la generalización.

“­ Las pruebas para detectar el consumo de drogas constituyen una violación del derecho a la privacidad, y pueden etiquetar públicamente a alguien como un “consumidor de drogas” que requiere ayuda, pese a que estas pruebas no distinguen entre consumo ocasional, recreativo y problemático. El estigma de esta etiqueta puede tener impacto sobre la autoestima y aspiraciones de las personas, arrastrándoles a la red de servicios de consejería, los programas de tratamiento y el sistema de justicia penal, de los cuales es difícil escapar”.

Jiménez utiliza palabras rimbombantes (estigmatización) desconociendo el sentido semántico. Veamos la definición de estigmatización. Un Estigma social es una desaprobación social severa de características o creencias de carácter personales que son percibidas como contrarias a las normas culturales establecidas.  En las recomendaciones de Pérez no se lee nada que promueva la  descalificación  o subvaloración del adolescente. Pérez presenta conductas posibles que deben ser verificadas para ser desvirtuadas o no. Jiménez SUPONE lo que quisiera probar para desprestigiar, pero no presenta evidencias  racionales, ni documentales para sustentar  sus argumentos.

A manera de conclusión, las “Diez señales…” son un claro ejemplo de la ligereza e irresponsabilidad con que algunos medios de comunicación siguen difundiendo puntos de vista que promueven la estigmatización y la discriminación hacia la juventud y hacia usuarios no problemáticos de sustancias psicoactivas

 

Reflexiones

Al parecer, Jiménez perdió absolutamente de perspectiva que el artículo de “El Tiempo” siempre versó sobre menores de 18 años. Por lo tanto, encontramos absolutamente inexplicable la siguiente frase que aparece en el sitio web de ATS “Apoyamos propuestas alternativas como el autocultivo para consumo medicinal o dosis mínima, ambos amparados legalmente, que reducirían las bases sobre las que se asientan las redes de microtráfico y propenderían por el control de calidad y la autorregulación del consumo medicinal o recreativo”.

Hay varios inconvenientes al respecto. Dicha afirmación tendría sentido si estamos hablando de consumo de SPA en mayores de 18 años. Pero, ¿Cómo se vincula eso con la identificación de consumo de sustancias por parte de menores de edad?

Segundo, en el sitio donde está publicada la contrarespuesta al Dr. Pérez, están presentes 3 videos de un especial sobre familias y consumo de marihuana. Nuevamente, ¿Esos videos como se vinculan con lo discutido previamente? En ningún sentido, pero si generan confusión.

Por lo tanto, tras hacer el análisis, encontramos que la contra respuesta de Jiménez, carece de estructura lógica y análisis crítico, al cual paradójicamente aduce en su escrito: El pensamiento crítico. Por demás, desconocemos por completo cuál ha sido la motivación para haber generado la respuesta al artículo de El Tiempo, totalmente centrada en el Dr. Pérez y olvidando que hubo otra experta también consultada, la cual no menciona en absoluto. ¿Por qué? ¿Por tratarse de alguien de UNODC?

Hay algunas ideas que son susceptibles de debate, confrontación y análisis, si hablamos de consumo de SPA en mayores de edad, pero este no es el espacio ni el momento. Pero, si hablamos de menores de 18 años, no hay absolutamente nada que discutir. La ley 1098 de 2006 es clara, taxativa y no deja espacio para la duda:

“Artículo 20. Derechos de protección. Los niños, las niñas y los adolescentes serán protegidos contra:

  1. El consumo de tabaco, sustancias psicoactivas, estupefacientes o alcohólicas y la utilización, el reclutamiento o la oferta de menores en actividades de promoción, producción, recolección, tráfico, distribución y comercialización.”

Esperemos ahora, que por haber citado la ley, no se nos señale de moralistas o autoritarios.

Un pensamiento en “¿Estamos orientando o desorientando frente al consumo de sustancias psicoactivas por parte de los menores de edad?

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