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Foro Escudos del Alma

AYUDA

Recientemente, en el escenario de las ferias “Escudos del Alma” organizadas por Red Papaz, el público a realizado preguntas acerca del tema presentado en la ponencia. Algunas han sido contestadas in situ, pero otras, quedaron pendientes. Para tal efecto, hemos creado este foro para dar respuestas, en la medida de lo posible, a todas las preguntas formuladas por el público.

6. ¿El suicidio se hereda?

Esta pregunta tiene cierta complejidad y trataremos de ser muy claros para evitar confusiones o malas interpretaciones. Cuando se hace la valoración del riesgo de suicidio, hay una pregunta que busca indagar por los antecedentes familiares de suicidio o de trastornos psiquiátricos. Con ello estamos asumiendo que la presencia de tales antecedentes, se constituyes en factores de riesgo. Recordemos que un factor de riesgo es una condición que aumenta la probabilidad de ocurrencia del hecho. No hablamos entonces de una condición que sea determinante.

Para entenderlo mejor, acudamos a dos estudios muy famosos. El primero, fue publicado en 1985 por Egeland y Sussex en JAMA (Journal of American Medical Association) en el que se hizo un seguimiento de los casos de suicidio presentados en un centenario dentro de una comunidad de Amish. En ellos, se ha identificado un marcador genético para el Trastorno Bipolar, que es un tipo de depresión muy asociada con el riesgo de suicidio. Dentro de los hallazgos más relevantes están la presencia de 26 casos de suicidio a lo largo de los 100 años. Se identificó que el 92% de los casos tenían un diagnóstico de depresión, además, el 76% de los casos de suicidio se concentraban en 4 familias, que a su vez, representaban el 16% de la totalidad de la comunidad Amish. Si bien es cierto que esto le daría peso a la teoría de la genética, hay que considerar que no se excluyen el papel del aprendizaje social. Hay que tener en presente otro hecho: A pesar de tener un factor de riesgo para el suicidio muy importante como es la predisposición hacia la depresión, la tasa de suicidio entre los Amish, es considerablemente baja comparativamente con otras poblaciones que no tienen dicho marcador genético.

Otro estudio hecho con hijos adoptivos en Dinamarca, encontró mayor incidencia de suicidio entre los familiares biológicos de los niños adoptados. Nuevamente, se le daría fuerza a la tesis de la herencia, pero recordemos que la predisposición es hacia la depresión, no hacia el suicidio. De hecho, menos del 5% de las personas con trastorno depresivo, mueren por suicidio.

¿Qué es lo importante que hay que destacar? Asumiendo que pueda haber una tendencia familiar hacia la depresión, en tanto que se tenga conocimiento de ese factor, se puede contrabalancear mediante procesos educativos o de formación de una cultura familiar generadora de protección. En este caso, la genética define probabilidades, nunca certezas.

 

5. ¿Se considera factor de riesgo para el suicidio el ser hijo adoptado, estar diagnosticado con TDH y usar Ritalina?

Es una convergencia de condiciones que no tiene absolutamente nada de patológico o contraproducente en sí misma. Primero, si el niño o joven usa Ritalina, ha de ser porque es parte del tratamiento para el TDH. Por lo tanto, esta es una condición que protege. Pero bien se sabe, que el medicamento es parte de la pauta terapéutica y no se reduce solo a el. Las madres y los padres de los niños que tiene este diagnóstico (cuando ha sido correctamente formulado, pero este es otro problema) tienen claro que hay que seguir unas rutinas conductuales muy precisas como parte del tratamiento y siendo honestos, aquí es donde falla mucha gente. Siendo así, la condición de adoptado es algo que pasa absolutamente al segundo plano. No conozco de literatura que mencione la situación de adopción de un niño o jovencita como un factor de riesgo específico para el suicidio.

 

4. ¿Cómo manejo la falta de responsabilidad de una persona, con la excusa que usa de la depresión?

La respuesta puede ser sencilla o brusca. Efectivamente, un episodio depresivo mayor, puede llevar a alguien a disminuir su capacidad laboral o académica. Por lo tanto, si la persona tiene consciencia de su condición de alteración mental, por puro principio de autocuidado, tendrá que buscar alguna alternativa de ayuda, apoyo o solución. Sin embargo, también se observa que hay personas que teniendo un padecimiento, no hacen nada al respecto, porque de manera inconsciente (algunos de forma consciente) han aprendido a sacar ganancias secundarias de su “enfermedad“. De hecho, nuestra cultura está cimentada en ese principio: La enfermedad nos excluye de responsabilidad. Y en algunos casos, la línea entre el cinismo y la veracidad es muy fina.

El caso más extremo son las condiciones de ininputabilidad. Si bien es cierto que hay casos en donde personas que están bajo alguna condición que afecta su capacidad de comprensión de lo que hacen o su capacidad de autodeterminarse -los dos ejes que determinan la ininputabilidad-, comenten una acto delictivo y por lo tanto, no responden penalmente por el. Esto es legítimo. Pero hay otros, que cometen el delito, son sorprendidos y buscan como mecanismo de defensa, precisamente una “enfermedad” que los ponga en condición de ininputable. Lamentablemente, algunos lo logran.

3. Se trata de un niño de 8 años que dice traer un cuchillo y afirma “me voy a matar”. Lo dice en un momento de rabia. ¿Qué hacer?

La descripción que hace la persona que formuló la pregunta, solo permite dirigirse en una dirección: Deben buscar el apoyo de un profesional de la salud. Dada la corta edad del niño, es muy inusual este tipo de manifestaciones de amenazas. Habría que indagar muchas cosas antes de hacer afirmaciones definitivas.

2. ¿Cómo diferenciar una idea suicida real de una manipulación, con amenazas que se va a suicidar?

Esta es una pregunta compleja. Algunos autores proponen que los suicidas verdaderos se diferencian de los parasuicidas o simuladores. Sin embargo, otros investigadores son un poco más reservados y afirman que hay casos que habiendo sido evaluados como parasuicidas, terminan en una mesa de necropsia. Es decir, no es fácil ni sencillo hacer la diferenciación de una manipulación a una intención suicida verdadera.

La ambivalencia suele ser una condición cognitiva muy frecuente en las personas que consideran el suicidio, lo cual los hace parecer manipuladores. Otras personas, que claramente solo quieren manipular, de pronto pueden hacer intentos de baja letalidad, con el fin de ganar credibilidad. Pero ha pasado, que su intento supera sus cálculos y terminan mal. Pero también hay quienes además de manipular, también tiene la idea suicida. Esta última combinación es realmente un dolor de cabeza para quienes están a su alrededor, porque es como tener una bomba de tiempo, pero sin saber cuando detonará.

La recomendación es asumir una posición de máximo riesgo e ir descartando elementos que nos lleven a pensar que realmente el riesgo es bajo. Incluso, no es exagerado apoyarse en un profesional de la salud mental con conocimiento del tema. Sugerimos está ruta y no la contraria.

1. ¿Cuál es la relación que existe entre el “Cutting” y el suicidio?

Primero, para quienes ignoran a que se refiere el término “cutting”, esta es una práctica que tienen algunos adolescentes consistente en hacerse cortadas en los antebrazos, las piernas y el abdomen entre otros. Estas cortas tiene el aspecto de un “código de barras”, porque son bastantes pero no muy profundas (la mayoría de las veces). Tenemos referentes que nos permiten afirmar que esta conducta es una señal de riesgo sobre la dinámica psicológica de la persona. En algunos trabajos de investigación se indica que solo un porcentaje muy pequeño, expresan que tales cortadas son la manifestación de un intento de suicidio fallido. La gran mayoría de quienes han realizado esta práctica dicen hacerlo más por un arranque de impulsividad, movidos por sentimientos de ira, rabia, dolor o frustración. Manifiestan que después de hacerse las cortadas, experimentan alivio y relax.

Ahora bien, en estos mismos trabajos se identificó que diferenciando entre quienes se han hecho “cutting” y quienes no, hay más presencia de ideas e intentos de suicidio en la población que ha incurrido en dicha práctica. Es por eso que si bien, en la mayoría de los casos las cortadas no corresponden a un intento de suicidio, no por ello hay que despreciar el riesgo subyacente.